jueves, 23 de diciembre de 2010

Laberinto de la falsedad

Atrapada en el laberinto de la inestabilidad

Vagabundeaba en busca de la felicidad

Y girando alrededor de mi debilidad,

Hallaba solo inseguridad.

¡Dolor!

Promesas incumplidas,

Mentiras rutinarias,

Torturas…

¡Dolor!

Sentimientos trastornados,

Corazón cansado,

Corazón desgastado…

¡Dolor!

Volviendo a pasear por el vaivén de la falsedad,

Encontré unas alas rotas con gravedad,

Al recogerlas con suavidad,

Me di cuenta que eran de mi propiedad

Y al repararlas sin ninguna intención, halle la libertad.

Por lo que tropezando con la verdad

Encontré el temor

¡Temor!

¡Dolor!

¿Dolor?

¿Temor?

Nuevo laberinto…

¡Maldita falsedad!


viernes, 28 de mayo de 2010

Conceptual art, mituka 2008

Encuentro con abdallah zerika , uno de los autores de lengua árabe más escuchados en marruecos.












Tout comme la mèche de la bougie
j'éteins la lumière en moi

Et comme avec une gomme
j'efface mon visage avec mon visage

( Poème; Abdallah Zerika)

sábado, 22 de mayo de 2010

jueves, 20 de mayo de 2010

Eterno retorno

Extraña sensación;

¿Sueño o realidad?

¿Nacer o morir?

Perdidos en el espacio, un largo viaje nos unió,

Y desconociendo nuestro destino,

Entre curvas y pensamientos ramificados en esperas

Nuevas preguntas surgían,

Esperando a descubrir,

Esperando un milagro,

Esperando preguntas,

Esperando respuestas,

Esperando la vida,

Esperando el amor.

De pronto una voz oímos;

Canción expansiva e infinita del cielo

Ella estaba ahí, elevada en el espacio

En unas montañas rojas y enmascaradas.

Hipnotizados por sus cantos,

Toda espera olvidamos.

Por lo que en nuestra guía se convirtió

Y a su llamada acudimos.

Ascendiendo por un mismo fin;

Deseos vacíos por rellenar

Visiones horizontales, esperando volver a descender

Con una promesa cumplida.

Llegando a la cumbre,

Nuevas cumbres aparecían.

¡Dichosa montaña de eterno retorno!

Rendidos y agotados,

A los pies de nuestra blanca dama reposamos.

Solo un paso quedaba para regresar con nuestros deseos realizados

Por lo que sentados entre piedras y agua, sus pies lavamos

Y a descender comenzamos.

Regresando y en nuestras manos un saco de promesas cumplidas,

Unos felices y otros tristes.

Extraña rutina,

Gestos repetidos

Ascensiones y descensiones.

El viaje estaba acabando

Y a nuestra espera retornamos.

Mi Sueño es no saltar más




viernes, 7 de mayo de 2010

Esa sonrisa

Una tarde tenue otoñal en las montañas,

Montañas rojas y cuantiosas de agua,

Entre cabras y ovejas,

Una sonrisa hallé

Sonrisa dulce y misteriosa.

Y con la misma curiosidad que mató al gato.

A esa sonrisa aceché,

Aunque con dificultad la alcancé,

Entre cimas y cumbres volví a perder

Pero esperanzas guardé,

Por lo que nuevamente encontré.

Esta vez me hizo una promesa antes de irse.

Promesa de regresar muy pronto y sonreírme,

Y con un abrazo nos despedimos.

¡Maldito otoño!! ¡Maldito viento!!

Porque de mis brazos voló.

Pena sentía, pero la vida seguía.

Pasando los días, un susurro en el aire me llegó;

Una blanca paloma mensajera me reveló

El nuevo lugar de la sonrisa,

Un lugar lejos y a la vez cerca

Nuevamente la curiosidad que mató al gato irrumpió

Y a buscarla comencé.

Por el camino percibía olores cálidos y abrazadores

Así mismo tropecé con sonidos hipnotizadores

Y Terroncitos de azúcar.

A cada paso que daba me invadía

Una obsesión enfermiza.

La curiosidad del gato, por el largo camino que recorrió;

Sedienta se sentía,

Por lo que un pozo escavaría,

Mientras lo hacía, descubrió; que en las profundidades estaba,

El nuevo hogar de tan buscada sonrisa.

Y sin pensarlo ni una, ni dos, ni tres veces,

Juntas nos lanzamos.

Mientras saltaba; vertiginosa felicidad hallé,

Melodías, juegos, ilusiones, esperanzas…

Todo se reflejaba en el fondo.

Pero al llegar; silencio y sequedad alcancé,

Por lo que herida me quedé

Y junto al gato perecí.

¡ Triste final!!

Puesto que buscando esa sonrisa

La mía olvidé.

Pero aquí no se queda la cosa,

Porque siete vidas tiene el gato y tan solo una había gastado.

Suerte tenía, porque el gato me recordó que lagrimas poseía

Y que con mi llanto resucitaría.

Y entonces valoraría en ese día

Mi propia sonrisa fuerte y bonita

Como describió una amiga un día